¿Qué le pasa Doctor?

Reconocer si un animal experimenta dolor no siempre es tan fácil como parece

como identificar el dolor de un perroEn la actualidad, existe una mejor comprensión de qué es el dolor y de cómo se transmite. Atrás quedan aquellos tiempos en que se pensaba que los animales no lo experimentaban, que lo hacían de diferente manera o que el dolor derivado de una intervención quirúrgica era beneficioso, ya que reducía su movilidad evitando así que se hicieran más daño.

Antes de poder reconocerlo, debemos saber
¿qué es el dolor?

El dolor se puede definir como una experiencia sensorial y emocional asociada al daño real o potencial de un tejido. En principio, es un mecanismo de defensa del organismo que actúa como advertencia para hacer que el individuo reaccione, reduzca su exposición a la fuente del dolor y así prevenga un mayor daño.

Tradicionalmente, se clasifica al dolor en función de su duración en agudo o crónico.  Sin embargo, los científicos consideran más correcto hablar de dolor adaptativo o maladaptativo.

El primero es una respuesta normal al daño en un tejido e incluye el dolor inflamatorio. Al producirse una lesión se liberan sustancias que producen una inflamación. Si no se actúa sobre éste, dará lugar a un dolor maladaptativo que hacen que el sistema nervioso se haga más sensible y agudice el dolor haciéndolo más difícil de controlar.

Y ahora… ¿cómo lo reconocemos?

Aunque todos los animales experimentan dolor, el cómo lo expresan depende de diferentes factores como son: la edad, la especie a la que pertenecen e incluso el propio individuo. Los recién nacidos y los animales mayores por ejemplo, pueden no mostrar el dolor de manera tan clara como a otras edades.

Por otro lado, perros y gatos tienden a esconder el dolor como un mecanismo defensivo. Esto implica que la falta de expresión no necesariamente indica que el animal no esté experimentando las consecuencias negativas del dolor. Todo esto hace que no siempre sea fácil para el propietario saber si su mascota está sufriendo y a veces también complica la labor del veterinario. A pesar de esto, existen una serie de signos que pueden servir como pista a la hora de determinar si el animal tiene dolor.

  • Alteración del comportamiento normal: la actividad del animal se reduce, pierde el apetito; si es un gato, deja de lamerse y acicalarse.
  • Expresión de comportamientos anormales: se muestra agresivo con otros animales o con miembros de la familia, hace sus necesidades (orina o heces) en sitios no habituales y se esconde (sobretodo en el caso de los gatos).
  • También puede adoptar posturas anormales como, por ejemplo, descansar en posiciones que en principio no son cómodas, llevar el rabo entre las patas, etc. También puede haber gemidos, lloros o, por el contrario, no emitir ningún tipo de sonido.
  • Reacción al contacto: cuando el propietario o el veterinario lo toca tiene una reacción exagerada; su cuerpo o la zona del cuerpo donde experimenta el dolor se tensa o incluso tiembla.
  • Parámetros fisiológicos: el dolor provoca un aumento de la frecuencia cardiaca y respiratoria, de la temperatura corporal, de la presión sanguínea y produce también una dilatación de las pupilas.

Que un animal no presente aparentemente signos de dolor no quiere decir que no lo esté experimentando. [Retweet].

 

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